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Decir la verdad no es arrogancia
28 de noviembre de 2019

Carlos Ravelo Galindo, afirma:

El presidente de México enumeró esta mañanera los cinco momentos más difíciles en lo que va de su gobierno:

El “que más nos afectó”, la explosión en Tlahuelilpan, Hidalgo, donde murieron 137 personas.

Dijo que el segundo caso fue la “amenaza unilateral de imponer aranceles a las mercancías mexicanas”.

Consideró que en tercer lugar en, Culiacán, Sinaloa, una “guerra de cuatro horas”, en la que se tomaron “decisiones en circunstancias difíciles”.

En cuarto lugar “la lamentable tragedia de la familia Lebarón“. Tres mujeres y seis niños perdieron la vida. “Todo eso fue muy fuerte”.

El quinto otorgar el asilo en México al expresidente de Bolivia, Evo Morales, decisión apegada a nuestros principios.

Y aceptó que hay asignaturas pendientes como la inseguridad y la violencia“, que “se dejaron crecer mucho”.

“Sostengo mi optimismo en lo que percibo. En lo que recojo de la gente. Hay muchas esperanzas en el pueblo”, para tener “un año más y dejar sentadas las bases de la transformación del país“.

Con sencillez y humildad lo reconoce el señor de Palacio Nacional.

En muchas ocasiones despreciamos a los demás por creernos superiores, más bellos, más inteligente o simplemente porque no nos sirven para alcanzar nuestros propósitos.

Sin darnos cuenta que a veces esa personas nos hacen un bien, del cual tal vez ni si quiera estemos conscientes.

Eso es arrogancia, altanería, petulancia, altivez.

Al respecto un cuento sobre una rosa y un sapo

Había una vez una rosa roja muy hermosa. Se sentía muy bien al saber que era, del jardín, la rosa más preciosa.

Sin embargo, se daba cuenta de que las personas la veían de lejos.

Se fijó entonces que al lado de ella siempre había un sapo grande oscuro y feo, y por eso nadie se acercaba.

Por lo que, muy enojada, le ordenó al sapo que se fuera de inmediato y que no quería verlo más cerca de ella.

El sapo muy obediente le dijo: está bien, si así lo quieres me voy.

Un tiempo después el sapo pasó por donde estaba la rosa y se sorprendió bastante al ver a la rosa totalmente marchita. Casi sin hojas y ni pétalos.

Entonces le preguntó ¿Qué te pasó? ¡Vaya que te ves mal!

La rosa le contestó:

Sucede que desde que te fuiste las hormigas se comen mis hojas y mis pétalos todos los días.

El sapo solo le dijo:

Yo era tu protección. Nadie te molestaba.

Cuando estaba aquí contigo, era yo quien me comía a las hormigas y por eso no llegaban hasta ti.

Tú, eres la rosa o el sapo. Es pregunta inocua. De ninguna manera inicua.

Una historia más. Ambas de Jessica Quiñonez. Gracias.

Viva la arrogancia con el diablo

De ninguna manera podemos menospreciar esta “historia” que nos platica una dama, con delicadeza.

Tres hombres llegan al infierno, juntos. Un alemán, un gringo y un mexicano.

El diablo los esperaba. Les dijo:

Voy a dar una oportunidad de irse al cielo al que pase estas tres pruebas:

1. Matar a un león a cachetadas,

2. hacer el amor con una mujer seis veces y

3. tomar 2 litros de tequila.

Primero entra el alemán con sus aires de grandeza y le pide:

A ver tráiganme a la mujer. Y empiezan: 1, 2, 3, y sale en grito: ¡¡¡Ya no puedo más!!! ¡¡¡

Te quedas en el averno, le dice el diablo.

Después entra el gringo: a ver tráiganme al león.

Lo encierran en la jaula, y se oye: grrr, grrr, grrr, grrr, grrr, grrr.

Al poco rato sale: ¡¡¡Ya no puedo más!!! ¡¡¡

Te quedas en el infierno. Le dice el diablo.

Y al final, entra el último, para no repetir su origen:

Estos tontos, empezaron por lo más difícil, a ver, ¿dónde está el tequila?

Lo llevan a la bodega y se toma dos litros de tequila, sale bien borracho y le pide a don diablo:

A ver, tráiganme al león.

Lo encierran con el felino y se oye: grrr, grrr, grrr, grrr, grrr.

Al rato se escucha:

¡¡¡Miiiiaaaaauuuuu!!! ¡¡¡Miiiiaaaaauuuuu!!! ¡¡¡Miiiiaaaaauuuuu!!!

Poco después sale el paisano, aun borracho y pregunta:

¿Dónde está la mujer a la que hay que matar a cachetadas?

craveloygalindo@gmail.com

 


Mensaje al que vive de sueños.
27 de noviembre de 2019

Carlos Ravelo Galindo, afirma:

Tiene toda la razón el almirante Enrique Navarrete Mejía:

El que vive de sueños, se muere de hambre.

Pero antes lo que se nos ocurrió contar, adelantar, por las dudas. El hombre parecía un poco preocupado cuando el médico entró para administrar su examen físico anual, por lo que lo primero que hizo el médico fue preguntar si algo le preocupaba.

"Bueno, para decirle la verdad, Doctor, sí", respondió el paciente. "Verás, me olvido de las cosas.

Nunca estoy seguro de poder recordar dónde puse el auto, o si respondí una carta, o hacia dónde voy, o qué es lo que voy a hacer si llego allí.

Entonces, realmente necesito tu ayuda.

¿Qué puedo hacer? "

El médico reflexionó por un momento, luego respondió en su tono más amable:

"Págame por adelantado".

Y al que vive de sueños,nos lo dice con el énfasis de un marino conocedor de la vida,

“Mi buen amigo Octavio Raziel García, periodista, escritor y trotamundos reconocido, tuvo hace unos días una expresión que me llamó la atención y además me hizo reflexionar en lo que uno vive diariamente, a veces sin darse cuenta: “El presente es eterno”.

Muchas personas viven, o creen vivir en la ilusión del futuro. Recuerdo que mi padre, en su pragmática sabiduría me decía, el que vive de sueños se muere de hambre, seguramente para dar a entender que solo tenemos el presente para construir nuestro futuro, por lo que es obligación aprovecharlo de la mejor manera.

Cada día el Creador nos regala una nueva oportunidad de vida, por eso se llama presente, y desventurado el que lo desperdicia.

Quizás sea peor querer vivir en el pasado, anclado a las glorias que alguna vez se tuvo o encadenado a las penas y dolores sufridos. Sin hacerse cargo que el pasado es como las aguas que corren por un río y que nunca volverán a pasar por el mismo lugar.

Así, no importa que tan bien o mal le haya ido a uno en el pasado, nunca volverá a tener una situación igual, quizá mejor o peor, pero no la misma.

A veces la juventud trata de vivir en el futuro a través de trabajar exageradamente.

Desdeña su valioso presente, mientras que algunos adultos mayores tienden a aferrarse a ese pasado cómodo donde todo era conocido, para no tener que aprender a vivir el presente con nuevas reglas y nuevas tecnologías.

No importa que tanto se esmere uno en vivir un brillante futuro, o quiera estar sumergido en el pasado, lo único real y verdadero con que contamos, el único momento que tenemos siempre es el presente.

Por ello, lo mejor que podemos hacer con él es vivirlo intensamente, conscientes de que no podemos ni debemos desperdiciarlo, porque lo que llamamos “hoy” pronto será solo un recuerdo del ayer y el incierto futuro, no importa cuánto nos esforcemos, siempre habremos de vivirlo como nuestro eterno presente.

craveloygalindo@gmail.com

 


Angel de mi guarda. Dulce compañía
25 de noviembre de 2019

Carlos Ravelo Galindo, afirma:

         Por supuesto que estamos, todos, sin excepción, cobijados por ellos.


         El mejor expositor para ilustrarnos es un poeta, escritor, amigo, que desde el Hospital Central  Militar, dialoga con ellos. Y bromea luego  de la óptima –nueve horas en el quirófano-- extirpación de sus globitos o aneurismas, así:        


                               “Espero que dentro de mi cráneo también encuentren millones de palabras leídas, además de frases, cuentos, reflexiones, novelas y otros miles de escritos a través de mi vida”.


         Nuestro colega, acompañado siempre por su esposa Anita, Octavio García nos habla de los Arcángeles y los arcángeles.


         Los describe porque confía en ellos como seres luminosos, con poderes.


         No escatimamos nada.  


         “Los ángeles y arcángeles son seres luminosos a quienes atribuyen poderes de cuidadores y hay quienes creen que son las almas que vagan por el etéreo; algunos están perdidos y otros muy cerca de uno.


         Los seres humanos nos encomendamos a todos ellos: los del pueblo de Israel, los católicos, los musulmanes y a los de todas las filosofías de todos los tiempos.


         ¡Shaalom Alejem! “Vengan ángeles del Shabat; los necesitamos, los queremos…”


         Ángel de mi guarda, dulce compañía, no me desampares ni de noche ni de día…


         Ángeles que visitáis mi mezquita, no te olvides de mi alma…


         El budismo y el zoroastrismo fundamentan mucha de su filosofía en estos seres de luz y en la Biblia se les menciona más de 300 veces.


          La palabra Malaj (Ángel en hebreo) significa mensajero, y también se puede traducir como trabajo.


         Sobresalen en el misticismo judío Mijael, Gabriel, Uriel y Rafael.       En la Cábala, el arcángel Raziel es el Guardián de los secretos, el Secreto de Dios y el Arcángel de los Misterios. Es el sabio, el invocado por el agnosticismo pues es el que puede ver la verdad o cualquier cosa en los ojos.


          Nos ayuda a abrir el tercer ojo, ser más intuitivos.


         ¿Realmente habré sorbido algo del quien llevo su nombre?


         He sembrado mi mente con libros escritos por sabios que quedaron en el pasado, pero también abrevado de los conocimientos de mis amigos que me quieren y comparten su sabiduría. Tanto por leer, y tampoco tiempo.


          Leer y escribir son espejos de nuestra existencia; nos enseñan el arte amargo de mirar más adelante, de mostrarnos lo que viene después.


         Enigmas, misterios, cuestiones que no se captan a simple vista.       Las letras son almas que se acumulan en nuestro cerebro, unas veces como dioses, otras son demonios o héroes.


          Espíritus que me han permitido alejarme de la soledad en la que vive la sociedad contemporánea; la “hamada” como le dicen los saharauis a ese vacío carente de vida, en la vida misma.


          Leer me permite crear una crítica bioluminicente, como la de lampírides o luciérnagas que atraviesan la noche de la ignorancia.


          León Weiner Khan, amigo de mi padre y mío, hace muchos años me dedicó su novela (en 1960) titulada El cerebro Vacío, que contaba la historia de un vagabundo que presumía de tener en su mente la más grande obra literaria de todos los tiempos.


          Cuando murió el indigente, un pasante de medicina le hizo la disección craneal y descubrió que no había una sola línea de la novela mencionada en ese cerebro.


          Estaba vacío.


         craveloygalindo@gmail.com

 

De Las Reinas malditas
20 de noviembre de 2019

Carlos Ravelo Galindo, afirma:

Sobre las biografías de seis mujeres que ocuparon tronos de imperios o reinos, presentadas en la obra “Reinas malditas” nos platica, con su ameno escribir doña Norma Vázquez Alanís.

Fuera del escenario del cuento de hadas en el que las princesas se casaban y vivían felices por siempre, las sitúa en la dureza o el oprobio de la realidad cotidiana que como soberanas debieron enfrentar en tiempos de total sometimiento femenino.

Se trata de relatos lineales en los que la autora Cristina Morató aborda la vida de estas mujeres que mezcla con el del narrador observador y textos escritos por ellas en sus diarios o en su intercambio epistolar con otros personajes, en un intento por darle la forma de una biografía novelada, sin lograrlo porque no incluye elementos de ficción, ni de acción.

La escritora, quien también es periodista, consultó innumerables fuentes bibliográficas para documentarse sobre sus protagonistas y el papel que desempeñaron en la historia universal.

Aunque el título de “Reinas malditas” se presta a confusión, porque el adjetivo ‘maldito’ tiene la acepción de perverso, ruin o miserable, que no es el caso de estas mujeres.

También se emplea para designar al que va contra las normas establecidas, pero en este sentido se utiliza específicamente en el mundo literario y artístico.

El único significado aplicable seria: ‘condenado y castigado por la justicia divina’, mismo que tampoco definiría la condición de sus vidas, cuyo eje central fue el martirio y la infelicidad que les provocó el poder.

Morató seleccionó a Isabel de Austria -inmortalizada en el cine por la actriz Romy Schneider en la serie de películas Sissi-

A María Antonieta de Francia, a Cristina de Suecia –a quienes dio vida en la pantalla Greta Garbo-,

Eugenia de Montijo -emperatriz de Francia-, a Victoria de Inglaterra y Alejandra Romanov -la última zarina de Rusia-,

Todas ellas marcadas por la tragedia pero que coinciden en sus temperamentos muy definidos, su dosis de mala suerte y el haber vivido en periodos históricos trascendentales que marcaron sus destinos.

La autora compiló anécdotas de cada protagonista, lo que le da al libro “Reinas malditas” (publicado bajo el sello de Plaza y Janés por Random House Grupo Editorial en diciembre de 2017) un valor divulgativo.

No aporta un perfil psicológico detallado, ni datos más trascendentes de estas mujeres que desempeñaron un papel muchas veces decisivo en el desarrollo de ciertos acontecimientos definitivos para la historia moderna de Europa, pues dos de ellas fueron herederas directas del trono: Cristina de Suecia y Victoria de Inglaterra.

Doña Norma nos explica que el texto presenta un cúmulo de fechas y datos no siempre bien estructurados.

La narrativa es pobre, sin ritmo ni fluidez, seca e impersonal, redundante y monótona; el manejo del lenguaje es precario, con repetición de palabras no sólo en todas las historias.

En resumen, a la escritora Cristina Morató, catalana, le falta arte. Es incomprensible que una periodista con varios libros publicados, haya escrito tan malos textos.

Ella, Morató, quien es periodista, no se decidió entre el uso del presente histórico o el pasado y abusó del modo potencial.

Otro elemento que daña la lectura de “Reinas malditas” son los juicios de valor que la autora incluye en las biografías y que debiera dejar a un lado, a fin de que cada lector haga los suyos.

Se nota que no hubo un trabajo exhaustivo de corrección o cuidado de edición, porque de otra manera no se explican los errores que presenta este volumen.

craveloygalindo@gmail.com

 

Seguimos en la poética, no política
19 de noviembre de 2019

Carlos Ravelo Galindo, afirma:

No hay nada más inspirador que aquellos que ya la encontraron antes que nosotros.

Sí. La belleza y la maestría. En sonetos.

Todo lo dedicamos a nuestra nieta la licenciada Ana Sofía Ravelo de Aréchiga, que apenas cumplió ayer sus primeros treinta años y que su hijo Valentino y su esposo Jaziel le entonaron las mañanitas.

Felicidades

En esta ocasión queremos recordar al autor español neoclásico, Leandro Fernández de Moratín.

Fue un dramaturgo del Siglo XVIII y el teatro era su pasión, pero creaba sonetos cortos de gran belleza y maestría.

Queremos compartir cinco de ellos y que conozcas un poco la obra de este ilustre autor de lengua hispana.

Pongamos sus denominaciones en negritas. Lo merecen:

A Flerida, poetisa

Basta Cupido ya, que a la divina Ninfa del Turia reverente adoro:

ni espero libertad, ni alivio imploro, y cedo alegre al astro que me inclina.

¿Qué nuevas armas tu rigor destina contra mi vida, si defensa ignoro? Sí, ya la admiro entre el castalio coro oigo su voz, su número elegante.

Para tanto poder débil trofeo adquieres tú; si sólo su hermosura bastó a rendir mi corazón amante.

Julio Bruto

Suena confuso y mísero lamento por la ciudad; corre la plebe al foro, y entre las faces que le dan decoro ve al gran Senado en el sublime asiento.

Los cónsules allí. Ya el instrumento de Marte llama la atención sonoro;

arde el incienso en los alteres de oro, y leve el humo se difunde al viento.

Valerio alza la diestra; en ese instante al uno y otro joven infelice hiere el lictor, y sus cabezas toma.

Mudo terror al vulgo circunstante ocupa. Bruto se levanta, y dice: «Gracias, Jove inmortal; ya es libre Roma.»

Por nada, como ves -Siete duros al mes de peluquero; para calzarme, nueve; las criadas -que necesito dos- no están pagadas si no les doy cien reales en dinero.

Diez duros al bribón de mi casero; telas, plumas, caireles, arracadas, blondas, medias, hechuras y puntadas de madama Burlet y del platero…

noventa duros, poco más. -Noventa, diez, siete, nueve, cinco… ¡Y la comida! -¿No la quiere pagar, y somos cuatro?

-¿Y esto en un mes? -Si a usted no le contenta… -Sí, calla. Bien. ¡Hermosa de mi vida!… ¡Ay del que tiene amor en el teatro!

La noche de Montiel ¿Adónde, adonde está, dice el Infante ese feroz tirano de Castilla? Pedro al verle, desnuda la cuchilla, y se presenta a su rival delante.

Cierra con él, y en lucha vacilante le postra, y pone al pecho la rodilla: Beltrán (aunque sus glorias amancilla) trueca a los hados del temido instante.

Herido el rey por la fraterna mano, joven expira con horrenda muerte, y el trono y los rencores abandona.

No aguardes premios en el Mundo vano la inocente virtud; si das la suerte por un delito atroz, una corona.

La despedida Nací de honesta madre: diome el Cielo fácil ingenio en gracias, afluente: dirigir supo el ánimo inocente a la virtud, el paternal desvelo.

Con sabido estudio, infatigable anhelo, pude adquirir coronas a mi frente: la corva escena resonó en frecuente aplauso, alzando de mi nombre el vuelo.

Dócil, veraz: de muchos ofendido, de ninguno ofensor, las Musas bellas mi pasión fueron, el honor mi guía.

Pero si así las leyes atropellas, si para ti los méritos han sido culpas; adiós, ingrata patria mía.

craveloygalindo@gmaio.com

 


Gilberto Bosques. Una gran historia diplomática
18 de noviembre de 2019

Carlos Ravelo Galindo, afirma:


         El  asilo mexicano, aplicado para todo mundo, incluidos los judíos, en la Segunda Guerra Mundial, ha permitido a muchos de nuestros lectores, compartir historias.


         Uno de ellos don Antonio Pérez Manzano,  embajador mexicano en retiro, nos dice:


         Don Carlos, muy estimado amigo. Sigo agradecido con sus artículos diarios plenos de enseñanzas y experiencias.


         Hoy leí con interés el artículo donde se habla sobre el Derecho al Asilo; al respecto, abundo en el tema -y para corresponder a sus gentilezas- le comparto un artículo que escribí hace un tiempo y que ahora revivo en la revista  de la Asociación de Diplomáticos  Escritores (ADE).


         Y nosotros hacemos lo mismo de esta espléndida historia de la diplomacia Humanitaria, vaya de la Tradición Mexicana del Asilo.    


         El texto México-Cuba, Gilberto Bosques, escrita por  el diplomático Antonio Pérez Manzano.


         “En los anales de la historia diplomática mexicana, ha quedado escrito con letras de oro, lo hecho por el gobierno de México y en particular por el entonces  Cónsul General Gilberto Bosques Saldívar, en Francia y otros países, en asuntos humanitarios como el otorgamiento de asilo a perseguidos por dictaduras y gobiernos


Invasores, como fue el caso de los españoles que huían de Francisco Franco y de judíos perseguidos por los esbirros de Hitler.


         Otros pasajes menos conocidos de la vida de nuestro personaje, son los relativos a su reclusión en la “prisión-hotel” en Bad Godesberg, donde junto con su familia y personal del consulado, “disfrutaron de la hospitalidad hitleriana” durante más de un año, hasta que se produjo un intercambio de prisioneros; luego de lo cual regresan a México.


         Al respecto, Don Gilberto narra esa parte de la aventura final en tierras bajo el dominio nazi:


          “Al fin se nos comunicó que íbamos a salir y se nos condujo a Biarritz. De ahí seguimos en trenes que atravesaron hacia Lisboa. Allí estaba un barco con alemanes para el canje.


          A nosotros nos canjearon por un número de alemanes detenidos en México, en Cofre de Perote (Veracruz) y en otras partes”.
         En aguas del Atlántico -el barco que también repatriaba decenas de heridos norteamericanos-, se dirigió a Nueva York, en los Estados Unidos, donde fueron muy bien recibidos, como verdaderos héroes.        Se les alojó en el famoso hotel Waldorf Astoria y se patentizaron emotivos actos de aprecio a México, por la ayuda prestada a
Nacionales  de distintos países, que se habían quedado a radicar en la Unión Americana.


          Desde la Urbe de Hierro, nuestros personajes continuarían por tierra su viaje a México.


         Del periplo de Don Gilberto nos la cuenta él mismo:


          “Los ferrocarriles norteamericanos me ofrecieron un Carro-vagón para el personal, libre de gastos, hasta México.


          A la llegada a México encontramos una recepción popular que realmente fue muy calurosa, que no esperábamos.  Toda la prensa se ocupó de eso.


          Estuvieron esperándonos muchos españoles y de otras nacionalidades que habían participado en la guerra.


         Para los efectos del presente artículo, acerca de la última etapa de la vida profesional del embajador Bosques, mencionaré que, después de haber regresado a México y tras un breve descanso, fue nombrado titular de la representación mexicana en Portugal.  Donde  se ocuparía de rescatar a muchos españoles perseguidos por el régimen de Francisco Franco, de España.


          Luego pasaría a Suecia y Finlandia, para después ser enviado a Cuba.


         De “el hombre y sus circunstancias”, podemos asegurar que a Don Gilberto Bosques, le tocó vivir ciertas etapas con un sello muy particular:


         La Revolución Mexicana, la Segunda Guerra Mundial y la Revolución Cubana, por citar solo algunos acontecimientos relevantes.


         El presidente de México don Adolfo Ruiz Cortines designó (1953) a don Gilberto como embajador ante el gobierno cubano, encabezado en esos momentos por Fulgencio Batista -quien había dado un golpe militar al presidente Prío Socarrás-.


          Las escuetas indicaciones por parte del mandatario mexicano dicen mucho: “Vea usted cómo tratar a ese tiranuelo.”


         Como se vería posteriormente, en Cuba le tocaría vivir la transición entre el gobierno del dictador Batista, hasta el triunfo de la Revolución Cubana, que llevó al gobierno a Osvaldo Dorticós como Presidente de la República y a Fidel Castro Ruz, en funciones de Primer Ministro.


         Aún en esa etapa, el Gobierno de México, por conducto del Embajador Bosques, luchó para mantener la tradición eminentemente humanitaria del asilo diplomático, llevándola hasta sus últimas consecuencias y sin importar que se tratara de un nuevo gobierno, emanado de una revolución, con el que se identificaban muchos mexicanos.


         Un caso destacado ocurrió en el año 1954, cuando el Embajador Bosques tuvo que enfrentar y resolver solicitudes de asilo de parte de revolucionarios del Partido Comunista, que eran perseguidos por el gobierno de Fulgencio Batista.


          Entre los casos de asilo que destacan por su importancia, es el del revolucionario de nombre Cándido de la Torre, a quien se le concedió el asilo, se le trasladó a México y aun bajo la protección de las leyes nacionales, un comando cubano lo secuestró y lo regresó a la isla.


         El Gobierno de México, exigió que fuera devuelto sano y salvo; lo que al final ocurrió, en un avión especial nuevamente a territorio mexicano.


          Dicha práctica humanitaria, se llevó a cabo dándoles asilo en México tanto a disidentes de Batista, como posteriormente, a los disidentes de la Revolución Cubana.


         El Embajador Bosques hace notar que las relaciones mexicano-cubanas no atravesaban por su mejor momento, por la antipatía que Ruiz Cortines mostraba en contra de Batista.


          Lo anterior se agravó con el conocido “asalto al Cuartel Moncada”, lo que desató una fuerte persecución contra la disidencia y se presentaron varias solicitudes de asilo.


         Otro episodio que ocasionó continuos roces fue la actividad desplegada en México, por parte de los revolucionarios cubanos, encabezados por Fidel Castro.


         Al triunfo de los revolucionarios Batista huyó del país y pronto se formó el nuevo gobierno, cuya presidencia recayó en Osvaldo Dorticós y el cargo de Primer Ministro, en Fidel Castro Ruz.


         El embajador Bosques cuenta que se hubo enfrentamientos serios con el gobierno revolucionario cubano, inclusive acciones violentas de invasión a representaciones diplomáticas y amenazas a sus representantes.


         El Embajador Bosques también fue actor y testigo de una de las páginas más brillantes de la historia de la diplomacia mexicana, cuando varios países del Continente Americano, propusieron la expulsión de Cuba de la OEA.


          México fue el único país que votó en contra de dicha medida, en forma razonada:


         Don Gilberto Bosques  y el intento de aislar a Cuba:


         “Vino la reunión de consulta para considerar el aislamiento cubano, planteado inicialmente por los Estados Unidos.


         El presidente López Mateos, cuyo régimen había manifestado su simpatía con la Revolución Cubana.


          Los demás países cedieron a la propuesta de romper relaciones con Cuba.


          Para el gobierno de México esto planteaba problemas políticos y morales. Fui llamado a México por el señor Gorostiza. Y analizamos todos los aspectos de la cuestión, que yo llevaría examen del primer mandatario.”


         En ese tono familiar y pausado, don Gilberto nos cuenta sobre su encuentro con el presidente de la República:


          “Tuve una larga plática con el presidente Adolfo López Mateos, que duró más de tres horas, en que se analizaron los diferentes aspectos  desde el punto de vista jurídico, en cuanto a las obligaciones en derecho internacional, al Tratado de Río y el texto de la proposición y sus consecuencias.


         López Mateos tenía la inclinación manifiesta de defender a Cuba.”


         Don Gilberto regresa a La Habana para esperar los resultados de la reunión de la OEA del 26 de julio, donde se produciría la votación y la resolución final.


         México razonó su voto y se constituyó en el único país que votó en contra de expulsar a Cuba de dicho organismo.


         El gobierno cubano supo valorar el apoyo brindado por México, lo que fortaleció las relaciones bilaterales y con el tiempo, se reconoció la gallarda postura de nuestro país, basada en principios.


         Terminaremos con otro pasaje que ha quedado en la historia de las relaciones internacionales:


         En el marco de la confrontación de la llamada “Guerra Fría”, entre países de la extinta Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) y los Estados Unidos de América, con los países aliados, se llegó a la llamada “Crisis de los Cohetes”, de cuyo asunto fue informado el gobierno en forma oportuna y objetiva.


         Después de una larga estancia de nueve años en Cuba, el Embajador Gilberto Bosques le informa al presidente López Mateos que él no podría colaborar con el próximo gobierno de Gustavo Díaz Ordaz y en 1964 regresa a México”.


         La historia escrita, no se borra nunca. Como lo que acontece hoy con nuestra 4 Transformación y el caso de Bolivia.

Craveloygalindo@gmail.com

 

Un derecho inviolable
15 de noviembre de 2019

Carlos Ravelo Galindo, afirma:

Como ya lo expresamos bienvenido el primer Presidente indígena de la historia, Evo Morales y aplaudimos que el gobierno de la Cuarta Transformación rescate la tradicional, limpia, comprometida y valiente política exterior, que tanto prestigio ha dado a nuestro México.

Aunque les duela a unos cuantos “fifís”

Los republicanos Iberos, en los treinta y los sudamericanos, en los setenta. Son ejemplo

Pero antes una disculpa por habernos confundido con el cargo del colega al que pusimos director general.

Para no incurrir en el error, damos a conocer su travesía curricular sin omitir algo:

“Periodista y escritor; Presidente del Colegio Nacional de Licenciados en Periodismo, CONALIPE; Secretario de Desarrollo Social de la Federación Latinoamericana de Periodistas, FELAP; Presidente fundador y vitalicio honorario de la Federación de Asociaciones de Periodistas Mexicanos, FAPERMEX, miembro del Consejo Consultivo permanente del Club Primera Plana, Doctor Honoris Causa por la Universidad Internacional y Académico de Número de la Academia Nacional de Historia y Geografía, ANHG”.

Sí, don José Antonio Aspiros Villagómez se trata de nuestro común amigo y colega Teodoro Rentería Arroyave. Un hombre muy importante.

Coincidimos con él en que el Asilo Político es un principio constitucional y “está regulado por normas internacionales que da responsabilidades tanto al país que acoge al refugiado como a la persona que solicita la ayuda”.

Brindar asistencia a un personaje que tuvo que huir o fue expulsado de su país debido a problemas Políticos.

Este es un derecho inviolable.

Recordemos que como sucede hoy, también esa reacción se opuso a la protección que México brindó en tiempos del presidente Lázaro Cárdenas del Rio, a los refugiados españoles, muchos de ellos niños

Y en tiempo de Luis Echeverría a las decenas de ciudadanos sudamericanos, muchos de ellos periodistas, cuando las brutales dictaduras castrenses.

Mencionaremos a algunos de los famosos personajes a los que México protegió con el asilo político:

Primero a un ícono de la historia latinoamericana, el libertador, José Martí, quien llegó a México en 1875 luego de que sufriera un exilio por parte de España como una forma de castigo por su lucha en Cuba.

En 1937 a León Trotsky, impulsor de la revolución Rusa.

En 1938 al célebre cineastas español, Luis Buñuel, perseguido por Franco.

En 1973 a Hortensia Bussi, viuda del presidente mártir de Chile, Salvador Allende.

En 1976 al presidente argentino, Héctor José Cámpora.

En 1978 a Rigoberta Menchú, la defensora de los derechos de los pueblos indígenas. Ella, cuatro años después investida con el Premio Nobel de la Paz.

Y a Manuel Zelaya, expresidente de Honduras, quien recibió asilo político por parte de Felipe Calderón.

Qué vergüenza que la reacción criolla mexicana ahora se desgarra las vestiduras porque nuestro gobierno le ha otorgado asilo político al presidente renunciante de la República de Bolivia, Evo Morales.

No sabemos si desconocen o se hacen, lo que es el Asilo Político y la gloriosa historia que México ha escrito al prodigar esta protección a hombres y mujeres que están en peligro de perder hasta la vida en sus países de origen.

Desde luego que esta actitud de los reaccionarios de siempre no es nueva.

Siempre han protestado, cuando se trata de un personaje contrario a sus ideas medievales, lo que quieren es quemarlo con leña verde.

No habrá, como en época del esposo de doña Marta, un “Comes y te vas”.

Craveloygalindo@gmail.com

 

Un arma de doble filo.
14 de noviembre de 2019

Carlos Ravelo Galindo, afirma:

Un saludo de bienvenida a Evo Morales. Y un aplauso al señor que habita Palacio Nacional, por traerlo a un pueblo amistoso. Desde siempre.

Recordamos también con gusto que el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, se reunió con el Rey de España, Felipe VI, y Letizia Ortiz, para entablar conversaciones oficiales este martes en el Palacio de la Revolución de La Habana.

En la sede del Consejo de Estado, el mandatario español pasó revista al batallón de ceremonias de las Fuerzas Armadas Revolucionarias.

La vista a la isla de los reyes, es histórica al ser la primera que se realiza de carácter oficial y que fue motivada por el V Centenario de La Habana.

Cuba era el único país de América Latina que los Reyes no habían visitado oficialmente, pues el viaje en 1999 de Juan Carlos I y Doña Sofía se realizó en el marco de una cumbre presidencial latinoamericana.

Y luego de esta noticia que nos proporcionó The New York Times, el arma de doble filo

La lengua es el fundamento de la filosofía y de las ciencias, el órgano de la verdad y la razón.

Y, a la vez un arma de doble filo.

De la lengua nos platica don Alejandro René Cancino Romay, lo que a su vez obtuvo de Jorge Ignacio Covarrubias, secretario de la ANLE (Academia Norteamericana de la Lengua Española). Esopo, considerado el padre de la fábula, era un esclavo frigio que vivió en el siglo V antes de Cristo. Uno de sus amos, Xantus, le ordenó que fuera al mercado y le trajese el mejor alimento que encontrara para agasajar a importantes invitados.

Esopo compró solamente lengua y la hizo aderezar de diferentes modos. Los convidados se hartaron de comer lo que saborearon como un manjar.

Cuando quedó solo, Xantus le preguntó qué era eso tan delicioso. -Me pediste lo mejor -dijo Esopo- y traje lengua.

Con la lengua se instruye, se construyen las ciudades y las civilizaciones, se persuade y se dialoga.

Con la lengua se canta, con la lengua se reza y se declara el amor y la paz.

¿Qué otra cosa puede haber mejor que la lengua? Pocos días después, Xantus le dijo que llegarían unos visitantes desagradables a los que debería atender por protocolo, pero quería manifestarles su disgusto sirviéndoles una mala comida. -Trae del mercado lo peor que encuentres- le recomendó. Esopo trajo lengua y la hizo preparar con un sabor tan desagradable que repugnó a los comensales. -¿Qué porquería es esa que serviste?- le preguntó Xantus. -Lengua -contestó Esopo-.

La lengua es la madre de todos los pleitos y discusiones, el origen de las separaciones y las guerras.

Con la lengua se miente, con la lengua se calumnia, con la lengua se insulta, con la lengua se rompen las amistades.

Es el órgano de la blasfemia y la impiedad. No hay nada peor que la lengua. Gran verdad que la lengua es un arma de doble filo.

Pero cuídate de no mordértela.

Duele mucho, lo dice una víctima frecuente

craveloygalindo@gmail.com

 


Un país dividido no conviene a nadie
13 de noviembre de 2019

Carlos Ravelo Galindo, afirma:

México desde hace décadas ha estado inmerso en los ataques de la delincuencia organizada o desorganizada, pero las críticas nunca habían llegado a los extremos.

Desde luego que como siempre lo hemos exigido, el Gobierno tiene la obligación de dar con los criminales y presentarlos ante la justicia.

Sin embargo, debemos de reflexionar en que tenemos que calmarnos todos, a serenarnos, hacer un ejercicio para tranquilizar los ánimos.

Cuando los mexicanos nos hemos dividido, y así lo registra la historia, el extranjero se aprovecha.

Un país dividido no conviene a nadie.

Solo a los mercenarios que se aprovechan de los países en crisis.

Por México, por las actuales y futuras generaciones, estemos en la defensa de la unidad nacional.

Cuando un colega escribe un texto con resiliencia y lo leemos sin perdernos línea o conceptos no debemos comentarlo.

Nos corresponde, por coincidir con su contenido, reproducirlo.

(A su autor, el doctor y licenciado en periodismo y director general del Colegio nacional de licenciados en periodismo, CONALEP, don Teodoro Rentería Arroyave, una disculpa por reusar integro el texto. Del que hemos resaltado algunos conceptos):

“Desde luego que “una golondrina no hace verano”, ante esa conseja también es muy cierto que es una obligación moral expresar nuestro sentir respecto a la problemática de la nación y aportar soluciones, aunque como en este caso sólo sea “un granito de arena” más.

“Lo más importante para el bien de México, y al decir de la nación, obvio, que es para asegurar bienestar y progreso a todos los mexicanos, es serenarnos porque a nadie nos conviene un país dividido o pulverizado.

“Sin embargo, debemos de reflexionar en que debemos calmarnos todos, a serenarnos, hacer un ejercicio para tranquilizar los ánimos.

“Cuando los mexicanos nos hemos dividido, y así lo registra la historia, el extranjero se aprovecha. Un país dividido no nos conviene a nadie.

“Solo a los mercenarios que se aprovechan de los países en crisis.

“Por México, por las actuales y futuras generaciones, estemos en la égida de la unidad nacional”.

“Qué nos está sucediendo, en estos momentos de la segunda alternancia en el poder, después de ocho décadas de priísmo, que según se apunta se enmarcó en un sistema de centro que luego cayó en el neoliberalismo, para luego pasar a la llamada docena del panismo, es decir a la derecha.

“Ahora, con el presidente Andrés Manuel López Obrador y su partido, Movimiento de Regeneración Nacional, MORENA, estamos en un viraje a la izquierda, enmarcado en la Constitución.

“No obstante el aplastante triunfo en las urnas, hay un sector que no acepta y no quiere nada con el nuevo Gobierno. Ahí se ubica en primer término las confrontaciones que pueden llegar a estadios muy peligrosos.

“Ya habíamos apuntado, que cómo nunca se han manifestado las críticas, muchas de ellas acerbas, al Gobierno de López Obrador, prácticamente desde su inicio.

“Tal parece que es el deporte favorito de la comentocracia, que además sabe usar las redes sociales con tal fin.

“En efecto, se han presentado sucesos criminales de alto impacto.

“México desde hace décadas ha estado inmerso en los ataques de la delincuencia organizada o desorganizada, pero las críticas nunca habían llegado a los extremos.

“No vamos a recordar todos los actos criminales del pasado, porque todos los conocemos; baste señalar que el asesinato masivo de la familia LeBaron, de ninguna manera es un hecho aislado. En 2009, el jefe de la familia Benjamín LeBaron y su cuñado Luis Carlos Widman Stubss, fueron sacados de su domicilio, secuestrados y asesinados.

“Desde luego que como siempre lo hemos exigido, el Gobierno tiene la obligación de dar con los criminales y presentarlos ante la justicia.

“Sin embargo, debemos de reflexionar en que debemos calmarnos todos, a serenarnos, hacer un ejercicio para tranquilizar los ánimos.

“Cuando los mexicanos nos hemos dividido, y así lo registra la historia, el extranjero se aprovecha. Un país dividido no conviene a nadie.

“Solo a los mercenarios que se aprovechan de los países en crisis.

“Por México, por las actuales y futuras generaciones, estemos en la égida de la unidad nacional”.

Amén. Añadimos nosotros.

Y sobre la 4 Transformación la escritora doña Rusia MacGregor, afirma;

“No hay nada más que añadir. José Antonio Aspiros Villagómez se ocupó de enviarte toda la historia y creo que hay mucha razón en su juicio.

El cambio de paradigmas siempre causa inquietud y no tendría por qué no hacerlo ahora.

Qué va a pasar, independiente de todas mentiras y verdades a medias que circulan por redes sociales que todo tienen menos de eso, el famoso whatsap, los medios de comunicación y al ingenio mexicano que cada día sube de color, no lo sabemos.

Esperemos que todo sea para bien del país. No es ni mejor que los anteriores y los siguientes no sabemos. Beso y abrazo”.

craveloygalindo@gmail.com

 


Por qué la Cuarta Transformación
12 de noviembre de 2019

Carlos Ravelo Galindo, afirma:

Todo mundo, bueno casi todos los que leen o no lo hacen, desconoce el significado de la Cuarta Transformación, que proclama y defiende el señor que hoy habita Palacio Nacional.

La mejor explicación nos la ofrece un experto en la historia de México. Y la tomamos tal cual.

Estamos en la cuarta transformación.

Ninguna de las tres anteriores se hizo de la noche a la mañana y, como fueron para romper el "statu quo" como dicen los otros, la gente no entendió o no les gustaron, protestó y no fue fácil lograrlas. Con la cuarta sucederá lo mismo: si tiene éxito, tal vez ni siquiera alcancemos a verlo.

“Según yo:

Primera transformación: duró once años (1810-1821) en más o menos consumarse, desde Hidalgo y Morelos hasta Guerrero e Iturbide. Y todos salieron raspados de una u otra manera.

A los cuatro los fusilaron. Pelearon por una monarquía soberana y terminamos en república hoy tan sometida.

Segunda transformación: la Reforma no se hizo de un día para otro. Las leyes fueron promulgadas en un lapso de ocho años (1855-1863) y todavía en 2019 hay gente inconforme con sus postulados.

El Segundo Imperio no frenó del todo la Reforma -más bien la impulsó- pero también hubo fusilados: M, M y M en el Cerro de las Campanas.

A Juárez lo criticaron mucho en la prensa y hasta sus propios correligionarios, quienes rompieron con él por prolongar su mandato y gobernar a capricho.

Eso está documentadísimo.

Tercera transformación: duró cuando menos diez años, desde la Revolución de Madero, quien murió asesinado, hasta el también asesinato de Carranza.

Y en 2019 hay más añoranzas de don Porfirio aunque ni lo conocimos, que del propio Madero al que sólo se le hacen homenajes oficiales, pero no populares.

Hay más reconocimientos para Villa y Zapata (asesinados), que para los demás.

Mucha sangre en las tres transformaciones anteriores, y más sangre ahora en la cuarta pero no por sí misma, sino por el antecedente de la "guerra al narcotráfico".

Así que, según mis deducciones, la cuarta transformación tampoco será fácil ni rápida, ni es seguro que se logre.

Ojalá que no corra sangre a causa del intento como sucedió en las anteriores.

Lo que sí me parece, es que como a todos nos tocó vivir en la tercera transformación, porque vivíamos en ese mundo no entendemos o no aceptamos los nuevos paradigmas.

Nuestro arraigo a lo previo no nos deja entender bien de qué se tratan los cambios y pensamos que son locuras, caprichos, torpezas o intolerancias de su ejecutor principal.

No descarto que sean fuertes las tentaciones y disgustos entre los militares, que son los únicos (aparte de los narcos) que podrían frenar este proceso, aunque también la gente si se convoca a revocación de mandato y triunfan los enojados.

Porque lo demás: críticas, periodicazos, maldiciones, etcétera, sólo nos van a desgastar.

Por eso yo mejor me ocupo de buscar marcianos en el cielo o cuando menos admirar las estrellas.

Bueno, es broma, pero me interesan más otros temas de los que, tal vez, se rían piadosamente mis lectores.

José Antonio Aspiros Villagómez, doctor y maestro en periodismo.

El tema da para más. Ya tenía ganas de hacerlo.

craveloygalindo@gmail.com

 


Frustración con Zola
11 de noviembre de 2019

Carlos Ravelo Galindo, afirma:

                Federico Gamboa: frustración con Zola y éxitos literarios y diplomáticos que continúa en evocación de la escritora Norma  Vázquez Alanís.


         Pero antes lo que nos platica un erudito, don José Antonio Aspiros Villagómez,  sobre Federico Gamboa. Escrito ayer.


         “Estimado amigo, muy nostálgicas para mi, tus Nubes de hoy. Además creo conocer a la autora del texto que nos compartes.


         “Alguna vez fui niño (voy de regreso) y mi abuelito me llevaba seguido (años 40) a Chimalistac los domingos después de oír misa en San Miguel Chapultepec, cuando en aquella zona de San Ángel no había tantas residencias fifí.


          “Ahí conocí el pequeño monumento que le hicieron a Federico Gamboa aunque, desde luego, nunca me platicó de Santa (la leí después), la Naná mexicana según yo.


         “Regresé chorro cientos años más tarde a oír muchas de las conferencias sobre historia de México en el Centro Condumex o Carso, y tomé fotos del lugar y la escultura.


          “Ahí sigue la banca donde se sentaba don José Antonio a leer su Excélsior y su nieto José Antonio a ver los muñequitos y medio leerlos, pues apenas estaba con el Silabario de San Miguel.


          “Luego nos íbamos a ver las aguas violentas del río Magdalena (bello nombre), que ya fueron cubiertas por calles para comodidad de los ricos del rumbo.


          “Más tarde volvíamos a la casa de Tacubaya para comer en familia (nunca estuvo en eso don F) lo que la abuelita María y mamá Tere hubieran preparado.Y ya. Saludos cordiales. A.”


         Nos dice doña Norma que en una escala de su viaje México-Londres-Buenos Aires para ocupar un cargo diplomático, el escritor mexicano Federico Gamboa se fue a París porque quería conocer a Emilio Zola, el autor de la famosa novela ‘Naná’ (1880).
         All cabo de tres semanas de tocar Gamboa la puerta, dejar su tarjeta y haber insistido y pedido al ama de llaves decirle que lo quería ver un joven mexicano porque lo consideraba un gran maestro, al fin Zola lo recibió.


         Llegó a la cita “muy nervioso, muy preocupado”, con su libro ‘Del natural: esbozos contemporáneos’ (1889) para regalárselo.


         Y Zola le dijo: “¡Ah, en español! Yo no leo español”, y Gamboa se quedó petrificado. Pero el escritor francés le regaló un libro suyo con dedicatoria y lo despidió.


          La entrevista duró tres minutos y regresó a Londres frustrado, tomó su barco y se fue a la Argentina.


          Ahí inició su vida de diplomático.


         Aprendió tanto, que se convirtió en un modelo de diplomático mexicano así que el presidente Porfirio Díaz lo llamó para hacerle un encargo: lo nombró ministro de México en todas las naciones centroamericanas, con sede en Guatemala, pero concurrente en Managua, San Salvador y San José.


         Díaz pretendía hacer un protectorado sobre América Central, con el argumento de ayudar a la región para que se desarrollara, creciera y se pacificara porque esos países se la pasaban peleando entre ellos.    El ejecutor de esa política iba a ser Federico Gamboa.


         En ese periodo fue protagonista de un episodio que lo convirtió en un hombre políticamente muy importante. “Su amigo el presidente de Nicaragua, José Santos Zelaya, pensó hacer una jugarreta para desafiar a Estados Unidos, que en ese momento dominaba al país a través de la famosa United Fruit que cultivaba plátanos: decidió expropiar esas tierras, lo que provocó un golpe de Estado interno preparado por EU y los marines desembarcaron e invadieron Nicaragua”. (Otras fuentes dicen que dimitió en 1909).


         Gamboa logró sacar a Zelaya del consulado de México en Managua, bandera mexicana en mano,


         “Santa”, su novela más famosa


         En ese momento también era ya un escritor muy importante. Fue cuando publicó su más famosa novela, ‘Santa’, que tiene como escenario el rumbo de Chimalistac, Ciudad de México, donde se encuentra el CEHM.


         “Gamboa no vivió ahí, Santa tampoco existió, pero lo que sabemos  es que el escritor frecuentaba mucho los lupanares de la zona roja de San Ángel    (en el pueblito de Chimalistac vivían las muchachas de la vida galante que atendían a los hombres ricos.
         Los años 1908 y 1909 fueron los de más gloria para Federico Gamboa.


         Su libro se vendía mucho: desde que lo publicó en 1903 hasta que murió, se imprimieron más de 60 mil ejemplares que en aquel tiempo era una gran cantidad y se convirtió en el primer “best seller” mexicano.


         Ya de muy avanzada edad, les decía a sus alumnos de la Escuela Libre de Derecho: “yo tan católico que soy, y vivo de una mujer pública, Santa”.


         Este fue el primer libro estelar de la literatura mexicana y la historia fue llevada al cine.


         Y fue tal el éxito de esa novela, que a la plaza por donde se accede al CEHM le pusieron el nombre de Federico Gamboa y la calle de Santa y el callejón de Hipo fueron bautizadas en vida del autor, quien develó la placa de la plaza.


         Catedrático y académico de la lengua


         En 1920 los maestros fundadores de la Escuela Libre de Derecho, especialmente don Emilio Rabasa, lo buscaron para que diera clases en esa nueva institución y le dijeron que no había nadie que supiera más que él en México de política internacional, así que le ofrecieron la cátedra de Derecho Internacional Público.


         Gamboa aceptó y se quedó 19 años como profesor.


         La Academia Mexicana de la Lengua, correspondiente a la Real Academia Española, lo nombró académico y luego presidente, cargo que ocupó hasta el día de su muerte.


          Su calidad literaria fue reconocida por sus pares pues, si algo amaba Federico Gamboa, era escribir y hacerlo bien


         Hasta el fin de sus días fue un personaje público muy apreciado porque era un hombre sencillo que salía a pasear por las calles, viajaba en transporte público y siempre estaba dispuesto a saludar y platicar con la gente.


          Un hombre entregado a las letras, así como con una vocación de servicio pues amó a su patria entrañablemente.


         Tal vez cuando publicó ‘Santa’, ya se había olvidado del frustrante episodio con Emilio Zola, no obstante que su personaje y Naná, tienen semejanzas.


         Gamboa fue candidato del Partido Católico a la Presidencia de México en las desoladas elecciones del 26 de octubre de 1913, ganadas por Victoriano Huerta  con el voto militar.

craveloygalindo@gmail.com

 
Del autor de Santa
08 de noviembre de 2019

Carlos Ravelo Galindo, afirma:

Nos recuerda al irredento. Pero certero. Federico Gamboa.

Ella, doña Norma Vázquez Alanís, es espléndida escritora. Y certera en sus narraciones.

Encuentran un retrato de Federico Gamboa, abandonado entre las ratas, comienza.

Al cumplirse este año ocho décadas de que falleció el escritor y diplomático mexicano Federico Gamboa, nos platica sobre la vida y obra de este personaje.

Gamboa incursionó en varios géneros literarios como la narrativa, el teatro, el ensayo y la autobiografía, aunque también hizo trabajos periodísticos, desde corrección de estilo hasta redacción y traducción, comentó el divulgador de la historia, a cuyo juicio el mejor libro de este personaje es su Diario, “un documento testimonial fabuloso que tiene siete tomos en la edición más moderna de Conaculta”.

Fue en la casona que alberga el Centro de Estudios de Historia de México, precisamente en la plaza que lleva el nombre del autor de la novela ‘Santa’, en Chimalistac.

Allí, el abogado José Manuel Villalpando inició la anécdota sobre el hallazgo de un retrato que lo cautivó y despertó su interés por la figura de Federico Gamboa (1864-1939), quien fue un abogado que nunca ejerció como tal y dedicó su vida a escribir y “servir a México”.

El catedrático mostró al público el retrato y contó que fue pintado por Rodolfo de la Torre en 1939, y que él lo descubrió por azar y así le nació la idea de hacer una investigación minuciosa sobre la trayectoria de esta figura de la literatura y la política.

El hallazgo del retrato, en el cual aparece el escritor con su libro ‘Santa’ en las manos, ocurrió en julio de 1999 cuando, junto con su amigo el doctor Jaime del Arenal, Villalpando hizo una incursión a los “tenebrosos sótanos de la Escuela Libre de Derecho a los que nadie entraba y tenían muchos años cerrados”.

Íbamos, dijo, con el propósito de buscar unos papeles que estaban en cajas y que recordábamos haber visto cuando éramos alumnos muchos años atrás, en 1977-78.

“En una aventura prodigiosa -narró- entre telarañas, ratones que pasaban corriendo, todo tipo de alimañas y sin luz, con lámparas que nos prestaban en la escuela, encontramos los papeles, pero también hallamos arrumbadas dos pinturas que en ese momento estaban llenas de polvo, deterioradas y por supuesto sin marco.

Una de ellas era la de don Federico Gamboa y la otra correspondía a otro maestro de la Libre de Derecho, Toribio Esquivel Obregón”.

“Entonces, cada uno según sus propias aficiones, ‘expropió’ un retrato.

Toribio Esquivel Obregón fue un gran historiador del Derecho, al igual que lo es Jaime del Arenal (doctor en Derecho por la Facultad de Derecho de la Universidad de Navarra, Pamplona, España) e inmediatamente dijo: “éste es mío”, y yo lo dejé hacer porque ya le había echado el ojo al otro en cuanto vi que era Federico Gamboa”, comentó el conferencista.

Es el relato de la vida de un hombre inmerso en el régimen porfiriano, que conoció a Porfirio Díaz y pudo platicar con él varias veces, y al que después le tocó vivir la Revolución y la postrevolución. Gamboa narra en su Diario sus experiencias y vivencias, al tiempo que observa una realidad que sucede en su entorno desde que él comenzó a escribir, hasta un par de meses antes de su muerte.

Explicó Villalpando que el cuadro estaba en la Escuela Libre de Derecho porque Gamboa fue maestro en la institución desde 1920, cuando regresó del exilio, hasta su fallecimiento en 1939.

Tradicionalmente, cuando muere algún profesor venerable que formó a muchas generaciones se le rinde un homenaje luctuoso, la ceremonia la preside una imagen del catedrático, que al término del acto se entrega a su familia.

En los años 20 y 30 del siglo pasado los retratos se mandaban pintar.

Entonces, indicó, “me entró la duda de por qué el cuadro se había quedado en la Escuela y descubrí que, para cuando el dejó de existir, ya habían fallecido su único hijo y su esposa; estaba sólo en el mundo por lo cual después del homenaje el cuadro se guardó y luego fue arrumbado en los sótanos”.

Villalpando recomendó la lectura del Diario de Federico Gamboa, pues “es un texto prodigioso, que tiene esa riqueza de la experiencia de un hombre vertida en esas letras; contiene amenas narraciones de sus peripecias en el ámbito de la diplomacia y la política, así como el

amargo encuentro que tuvo en París con el escritor francés Emilio Zola, que era su ídolo”.

Gamboa estudió Derecho, pero no quería trabajar de abogado, su vocación era escribir y tuvo la suerte de que su maestro Ignacio Mariscal consiguiera su ingreso al servicio exterior; su primer encargo fue como segundo secretario en la legación –todavía no era embajada- de México en Argentina, pero para ir a Buenos Aires en esa época era necesario viajar a Gran Bretaña para tomar otro barco hacia la capital argentina y, como el buque tenía una diferencia de un mes, se fue a París donde quería conocer a Zola.

craveloygalindo@gmail.com

 


Dio fuego a la olimpiada
07 de noviembre de 2019

Carlos Ravelo Galindo, afirma:

“Un fraternal abrazo a nuestros amigos yucatecos Carlos Abraham Mafud y a Minta Goff Ailloud, por el dolor que los invade al perder a su hijo Gerardo.

A su viuda y a sus hijos nuestro pésame.

Debe haber algo extrañamente sagrado en la sal: está en nuestras lágrimas y en el mar".

La justa de México 68 fue la primera en organizar una olimpiada cultural, hasta ahora la única celebrada en América Latina, y Enriqueta Basilio la primera mujer en la historia olímpica, en llevar la antorcha en el último tramo y encender el pebetero.

Apenas diez días después de la matanza del 2 de octubre de 1968 en Tlatelolco, México fue sede de los Juegos de la XIX Olimpiada, un suceso deportivo y cultural que destacó por diversas razones, entre ellas la conquista de nueve medallas por parte de los anfitriones.

A las preseas obtenidas por los compatriotas Felipe Muñoz, Antonio Roldán y Ricardo Delgado (oro); Álvaro Gaxiola, Pilar Roldán y José Pedraza (plata), y María Teresa Ramírez, Joaquín Rocha y Agustín Zaragoza (bronce), hay que sumar la medalla de oro que simbólicamente ganó México con la organización de aquella Olimpiada.

Lo cierto es que la Olimpiada México 68 fue un festival brillante gracias al calor humano de público y deportistas, cuando no existían para animar a la gente los espectáculos circenses presentados posteriormente en los actos inaugurales de otros Juegos Olímpicos, basados principalmente en los nuevos recursos de la tecnología.

“Queta”, Basilio fue la primera mujer en encender la llama olímpica. Y quien mejor para su recuerdo que un historiador. La otra imagen del 68, sostiene con razón.

Así nos lo platica don José Antonio Aspiros Villagómez, también enamorado de las carreras de autos, como la que acaba de suceder. Luego, seguro, nos narrará sus experiencias.

Queta Basilio, la otra imagen del 68, sostiene con razón.

Norma Enriqueta “Queta” Basilio Sotelo murió este sábado 26 de octubre a los 71 años, más de medio siglo después de haber sido la gran protagonista en la inauguración, el 12 de octubre de 1968, de los Juegos de la XIX Olimpiada celebrados en México.

La atleta mexicana fue la primera mujer que ha encendido el pebetero con el fuego trasladado desde Grecia hasta una sede olímpica.

Tras su retiro del deporte, Queta trabajó en el Partido Revolucionario Institucional inclusive después de haber comenzado hace varios años con sus problemas de salud.

El Heraldo de México, donde trabajábamos en 1968, dedicó toda su primera plana del día siguiente al acto inaugural de la también llamada Olimpiada de la Paz y, entre las diversas fotografías de portada, cinco estuvieron dedicadas al encendido del pebetero por parte de la deportista nativa de Mexicali, Baja California, por cuyo deceso hubo numerosas condolencias.

Un solo texto corrido -aquí transcrito tal cual- sirvió para explicar aquellas imágenes en el diario a manera de pequeña crónica:

“El fuego de Olimpia había llegado al estadio. La guapa y ágil Enriqueta Basilio sube corriendo la escalinata en medio de porras a México y de la música indígena que salía de caracoles, teponaxtle, flauta, chirimía, huehuetl.

Llegó hasta la plataforma donde se encuentra el pebetero y se vuelve para saludar con la Antorcha Olímpica a la multitud, al mismo tiempo que se sueltan al aire 40 mil globos.

La emoción del momento era indescriptible. Al fin, la Llama Olímpica se eleva del pebetero del Estadio y dan principio, después de innumerables obstáculos que sólo fueron superados por la decisión de los mexicanos, los XIX Juegos Olímpicos.”

Millones de compatriotas no habían nacido entonces y se han enterado de aquella Olimpiada por lecturas y referencias.

Por nuestra parte, en algún aniversario del suceso escribimos una nota evocativa que hoy retomamos con dedicatoria para la hija de Queta Basilio, del mismo nombre, quien en una época trabajó en la Organización Editorial Mexicana:

Desde que en 1963 la capital mexicana obtuvo la sede olímpica por la que también compitieron Lyon, Buenos Aires y Detroit, hubo escepticismo y ataques de la prensa europea, principalmente por los 2,240 metros de altitud de la ciudad de México que, dijeron los críticos, iban a afectar a los atletas.

Fue necesario organizar en los años previos varias competencias deportivas internacionales, para que el mundo conociera la realidad a ese respecto.

Y en plenas justas olímpicas, Bob Beamon con su “vuelo” de 8.90 metros en salto de longitud, y las 252 marcas olímpicas y mundiales establecidas entonces, destruyeron también cualquier temor.

Por un momento, con anterioridad, debido al movimiento estudiantil, tanto el gobierno mexicano como el Comité Olímpico Internacional tuvieron entre sus escenarios la cancelación de los Juegos y finalmente el COI decidió que se celebraran.

Detroit se había declarado lista para entrar al relevo.

Al corresponsal del diario francés Le Monde, Claude Kejman, por ejemplo, le sorprendió que “ocho días (sic, por diez) después (de Tlatelolco) los juegos olímpicos se inauguraran como si nada, en medio de una calma al menos aparente.

Lo que en cualquier otro país bastaría para desencadenar una guerra civil, aquí no ha trascendido más allá de los días de tensión que siguieron (a la matanza)”.

El comité organizador de aquella Olimpiada, primero con Adolfo López Mateos y luego con Pedro Ramírez Vázquez al frente, debió superar varias adversidades, entre ellas la amenaza de boicot de algunos de los 120 países participantes (cifra sin precedentes), debida a la admisión de la entonces racista Sudáfrica en esos Juegos.

Otro suceso político fue, el 16 de octubre, la manifestación silenciosa de los estadunidenses Tommy Smith y John Carlos cuando en el podio de premiación levantaron el puño con un guante negro puesto y bajaron la cabeza al ser tocado el himno de su país, en señal de protesta por la segregación racial en la Unión Americana.

Ambos fueron expulsados al día siguiente.

Para la transmisión de los Juegos a 600 millones de televidentes en el mundo México estrenó su estación terrestre para comunicaciones vía satélite, y para la difusión por medios impresos y electrónicos, acreditó a mil 373 periodistas a quienes brindó servicios de télex, telefoto, teléfonos de larga distancia y de magneto, televisores y laboratorios fotográficos.

craveloygalindo@gmail.com

 


El que contradice a todos
06 de noviembre de 2019

Carlos Ravelo Galindo, afirma:

Es, algo para reír.

Durante las conferencias mañaneras, surge una discusión entre periodistas.

- “Yo soy el enviado de Dios”, dice el primero

Replican otros, uno por uno. “No. Yo soy el verdadero enviado de Dios”.

Entonces, el que nunca está conforme con sus “colegas” y despotrica contra ellos: les dice:

“Todos están equivocados porque yo no he enviado a nadie”.

No cabe duda. Por eso estamos como estamos.

Ni modo, añadiría al tocayo.

Que siga la riña.

Y ya en serio:

La violencia en la mayoría de los países está ligada al tráfico de drogas. Es la constante en América.

Los productores de estupefacientes a Estados Unidos, se encuentran en América latina y se han vuelto los más peligrosos del mundo.

La guerra que declaró al narcotráfico el ex presidente de Estados Unidos Richard Nixon, criminalizó la cocaína. El resto de los países la respetó, pensaron que sería buen proyecto y resultó lo contrario.

En 1971 cuando inició la estrategia, la taza de homicidios se incrementó..

Los índices de violencia han aumentado en toda la región producto de los cambios en el mundo criminal. Entre la lista trágica aparecen: Honduras, México, Brasil, Venezuela, Panamá.

La estrategia de la guerra contra las drogas en México no ha servido para disminuir el negocio criminal, por el contrario, la captura de los capos la multiplica.

El narcotráfico es como un dragón de varias cabezas, cuando le cortan una se multiplican.

Los integrantes se pelean el poder, la “plaza”. La sociedad consumista, hedonista y permisiva en la que estamos inmersos alienta el consumo de drogas.

Es imposible como quieren los norteamericanos: bajar la oferta de drogas, sin disminuir el consumo.

Las series televisivas de la vida y poder de los narcos como Amado Carrillo, el Señor de los cielos, el Chapo Guzmán, y el colombiano Pablo Escobar, que dominó durante dos décadas el mercado de la droga internacional; se venden como pan caliente. Cómo no van a querer imitarlos.

El Chapo Guzmán, fue portada en la revista Forbes como uno de los hombres más ricos del mundo.

Y sigue en su meditada reflexión, espléndidamente estructurada la doctora Rosa Chávez Cárdenas.

El cartel de Sinaloa es una de las organizaciones más poderosas del mundo, tiene presencia en varios Estados del país y representantes en unos 50 países.

Hace unos días en una estrategia fallida en Culiacán, Sinaloa, detuvieron y luego liberaron al hijo del Chapo, después de una intensa balacera que puso en jaque a la población.

Demostraron que tienen más poder que las autoridades.

La DEA dice que el cartel de Sinaloa es el mayor productor de: heroína, marihuana, cocaína, fentanilo y otras drogas sintéticas.

Opera como una empresa de negocio, tienen controladas las tierras, los campesinos dependen de ellos, está tan bien estructurada que la aprensión del Chapo Guzmán su fundador, no afectó a la organización.

De lo que no se habla es de los distribuidores en territorio estadounidense. El control es invisible, rara vez hay muertos, si acaso se dan los levantones.

Alguien desaparece y aparece tiempo después asesinado en México.

No hay grandes capos, ni rostros visibles, los miembros de los carteles por su seguridad se han mudado a ciudades estadounidenses.

Muy actualizados utilizan tácticas de inteligencia: drones, buzos, migrantes, túneles y puentes, todas las formas inimaginables para esconder la droga.

El presidente López Obrador está convencido que no hay que molestar el avispero.

El narcotráfico moviliza gobiernos y pervierte las vidas de millones de personas.

Por poner un ejemplo, un kilo de cocaína en Australia puede venderse hasta en 200 mil dólares.

En Bolivia la hoja de coca, cuesta unos centavos.

Sus habitantes la mastican para obtener energía.

Por la altura sobre el nivel del mar, se respira una fracción de oxígeno.

El negocio se ha multiplicado por el consumo: la corrupción, la pobreza, la ambición, la fragilidad de las instituciones y la impunidad. La captura fallida del hijo del Chapo, dejó al presidente López Obrador y a su 4T como unos principiantes.

Estrategia tan ingenuas como: “¡dijo mi mamá que siempre no!” La burla en las redes sociales demostró el ingenio del mexicano, prefiere reír para no llorar.

En nada justifican las palabras del presidente, dice convencido: “soltaron al capo para no poner en peligro a la población”.

Culiacán estuvo horas en alerta.

La imagen de una señora que carga a su bebé y corre por la plaza dio la vuelta al mundo.

El presidente afirma que tiene su conciencia tranquila, eso es obvio, no tiene sentimiento de culpa y reflexión.

Agrega como colofón la también escritor y poetas que mientras los mexicanos, nos sentimos en estado de indefensión, sería bueno aprender de Winston Churchill, primer ministro británico durante la Segunda Guerra Mundial, ante el embate alemán:

“Nosotros defenderemos nuestra isla, lucharemos en las playas, en los campos de aterrizaje, en las calles, en las colinas, y…nosotros…nunca nos rendiremos”

También nosotros, añadiríamos convencidos.

craveloygalindo@gmail.com

 


“Con El y con mi gato”. No tiene desperdicio
05 de noviembre de 2019

Carlos Ravelo Galindo, afirma:

San Carlos Borromeo, nos hace sentir nostalgia. Pero más la historia de dos enamorados.

Ellos aparecen en “Con él y con mi gato”. Es un cuento de 1769 palabras, en cinco páginas que no tienen desperdicio.

Diríamos como prólogo, la historia verídica de una pareja, dos marinos, El Octavio, Ella Anita.

Pero mejor percibe, descubre, comprueba, lo que es el amor de dos amigos muy queridos, que hoy viven y disfrutan, juntos, la vida.

Ni una palabra nuestra más. Estaría húmeda de emoción.

Es el principio:

“Los fines de semana son de mar. Recorremos la costa veracruzana. Disfrutamos el pequeño velero que adquirimos hace unos dos años.

Esta noche, en lontananza, se aprecia la tormenta. Rayos, luces tenebrosas en medio de la obscuridad. Fuego de San Telmo o sólo truenos sin luz.

Me niego a velear; pero él se empecina en soltar cuerdas. “¿Te llamas Renecio?”, le pregunto. “Tú eres Tranquilina” me responde. Suelta las amarras del velero y se hace a la mar. Parte molesto. Cuelga de su cuello, la medalla de Santa María del Mar que le obsequié, sé que le protegerá ante un posible naufragio.

De pronto, me veo en la vida sola y con un gato.

Y llega el recuerdo.

Estoy con él en el malecón, con su uniforme de cadete de la Heroica Escuela Naval Militar; yo con mi uniforme de estudiante de la escuela civil de enfermería del puerto –no hay la carrera en Antón Lizardo -.

Los dos, con albos uniformes que se distinguen entre la multitud. El tiempo pasa rápido. Él terminó el tercer año con honores. Está en el cuarto y a punto de abordar el buque escuela Cuauhtémoc. Escuchamos, mientras caminamos por el malecón, la melodía que nos identifica; a él, a mí, y al mar. Te da un vértigo; te da durante la práctica de buceo. Los médicos acuden; te sacan del agua. Estás en la enfermería; luego en el Hospital Naval. Un aneurisma.

Trabajo en el hospital civil de zona donde atiendo a pacientes de todo tipo. Él, por su parte, se incorpora al periódico local donde realiza funciones como redactor, que es algo que se le da muy bien.

Juntos, recorremos en nuestro velero las costas del Golfo de México y del Caribe.

Esas visitas a la costa y al mar nos permiten viajar por el tiempo.

Me encamino a la casa. Está en la zona alta del puerto. Con todo, desde allí puedo ver parte del muelle y la rada.

A pie hago poco tiempo.

No puedo dormir. El viento del Norte pasa de fresco a frío.

Azul, mi gato, se acomoda en mis pies. Es una brasa. Muy elegante, su cena son trozos de filete de la mejor calidad; yo, sólo pan y leche. Espero que pase rápido la noche.

Es domingo y desde temprano se ponen puestos, negocios de todo tipo.

Frente al mar, mantengo abierta la sombrilla que me protege de los rayos del sol.

Escojo una banca que me dé una panorámica mejor.

Escucho una voz rasposa: “señorita bonita, los marinos siempre regresamos al puerto donde están nuestros seres queridos” –adivina mis pensamientos-.

Se sienta junto a mí. Saca de una bolsa de papel mendrugos de pan para dar de comer a los albatros.

Son, dice, sus compañeros ahogados y que reencarnaron en esas aves.

Pasan las horas, y el viejo marino sigue habla que habla; cuenta que cuenta historias del mar.

Me levanto. Él cesa de parlotear. Me mira, me mira.

“Anda, vamos”, le digo. Cruzo la calle hasta el restaurante La Parroquia.

El mesero se apersona. Pedimos; no mucho, no poco. Nos trae un café como remate y nos encaminamos otra vez a la banca desde la que espero verlo regresar. Se hace tarde.

Ahora estoy en la Capitanía de Puerto.

“Hola Ana, cómo estás” me recibe un oficial que me conoce. Le expongo la situación. Siento confianza cuando da instrucciones para que se movilicen los cuerpos de rescate de la zona.

A mi espalda, el sol se delinea sobre los montes que circundan al puerto. Termina el domingo. Subo por la calle que me lleva a casa.

Me encuentro a punto de salir al hospital donde trabajo ya hace algunos años. Me podré mi uniforme, blanco, albo, inmaculado. Pero, al hacerlo descubro en él las huellas lodosas de unas patitas de gato. ¡Azul!, le grito y sale espavorido por su pecado. Afortunadamente hay otro de emergencia.

Mis zapatos recién pintados de blanco se salvan del lodo gracias a las chanclas que uso para estos menesteres.

El sonido del silbato se abre paso entre la pertinaz lluvia del Norte. Llama a la tripulación que partirá en breve. Tomo el paraguas, mi bolsa y el libro que estoy leyendo. El hospital está cercano a la casa.

Él recuerda sus años de marino errante: navegar, izar o arriar las velas; pilotar, timonear, guiñar, virar, fondear, recalar, varar y encallar; palabras que terminaron por serle familiares. Barloventear y sotaventear, drizar, orzar y pairear.

Cuántas palabras me menciona y yo trato de memorizar.

Deja un momento el teclado y la pantalla de la computadora y me invita a ver la bocana donde el río deposita tesoros que vienen de las tierras altas después de la lluvia de anoche.

Corrientes que acarrean poesías, odas, cuentos y novelas: ¡Ahí va la a! ¡Ve cómo flotan las erres y las eles!

Cuartillas blancas con reflexiones tachonadas; frases inconclusas.

Hojas empujadas por un viento relente yacen a la entrada del mar. Gimen en secreto; luego, susurran. Se confunden. Albas manchas en el azul que trae la paz. ´

Él, como siempre, escribe que escribe en un teclado que ya ha perdido el color de las teclas por tanto uso. Escribir, me dices, es como arena entre los dedos: se desparrama en la playa y desaparece entre las olas; aparecerán al otro lado del océano en forma de poesía, reflexiones, cuentos o novelas.

Él aprendió, como todos los marinos, a respetar el amor y la furia de ese mar que te guía hacia puerto seguro o te lleva al fondo, donde, los espíritus de náufragos de todos los tiempos te acompañarán por siempre.

Veo desfilar por la avenida principal a las cadetes de medicina y enfermería de la Heroica Escuela Naval Militar.

Qué envidia –“de la buena”, dice.

Mis noches en el hospital, nunca son iguales. Nos llega un marino a quien casi le han abierto el cráneo con una botella en una pelea de cantina.

Las fracturas y los motociclistas que se accidentan son algo cotidiano.

Yo he preferido las veladas.

Desde que comencé a ejercer la enfermería lo hago. Una parturienta acaba de arribar a emergencias. No está el ginecólogo y con la experiencia adquirida en la maternidad donde hice mis prácticas, es sólo un reto más.

Llegó el varón. Parecen ser cuates. Aquí viene el segundo. Ahora es una nena “¡Jefa, viene otro!” dice una auxiliar ¡Triates!

Jaime, el chofer de la ambulancia pone el orden en que llegan adherido a la muñeca de cada uno de ellos.

Me quedo en el lugar para retirar las placentas.

Habrá que llevar a la paciente a su habitación.

Qué maravillosa experiencia tuve hoy. El trabajo de noche es increíble. Si bien tenemos encamados, el mayor servicio de este nosocomio civil es de emergencia. Baleados, apuñalados, accidentados de todo tipo. Unos la libran otros no.

Traspaso la media noche. Me asomo desde la ventanilla de la jefatura de enfermeras hacia el pasillo. Veo no una, sino muchas personas flotando. Se aprecia en sus caras temor, confusión. No saben dónde están, cómo encontrar su casa, a su familia.

Meto la cabeza y vuelvo a asomarme. Siguen allí.

Regreso a mi silla con cara de asombro. “¿Es la primera vez que los ve jefa?”, me pregunta una de mis colaboradoras. Asiento con la cabeza.

No debemos hablar de esto con nadie; como tampoco de cómo se separa una tenue nubecilla de cada paciente que fallece. Nadie nos cree. Científicamente no es posible, nos recriminan.

Desde mi banca, pienso en momentos, lo peor; en lo cruel que es la vida que te quita lo que de verdad te importa.

Ya es lunes. Estoy en el malecón. Muy cerca del muelle. Se acerca otro viejo marino. Habla de sus aventuras. Le pregunto por el de ayer y me dice que le traje buena suerte pues desde esta mañana está contratado en un barco pesquero.

Recuerdo tus palabras: “amo caminar sobre las arenas de la playa; dejar mis huellas marcadas como pecados que espero pueda borrar el mar; escuchar el rompiente de las olas; sentir el viento que

mueve las velas y empuja las barcas; ver el futuro a través del ojo de buey de la proa de un afilado tajamar.

“Pongo mi carta de buenos deseos en el buzón del mar, está escrita en la arena cuando es la bajamar”, te oigo repetir.

Estoy en casa. Hablo con mi amiga Martita. Me pregunta por qué siempre hablo, escribo y hasta –¿será? - pienso en presente. El presente es eterno, Martita, le contesto.

Desde mi ventana alcanzo a ver el mar. Estoy sola y con un gato. Salgo al trabajo. Azul, el minino, lo piensa antes de subirse otra vez a mi uniforme después de ver mi mirada de advertencia. En el hospital me dicen:

“Él está bien; está donde le gusta estar, en el océano. Cuando él decide que ya no lo necesita, te lo regresa”.

Mi banca favorita. La que me da fuerzas para estar aquí, en el puerto, me espera. De la velada llegué directo a ella. Mi uniforme blanco resalta en medio de la gente que comienza el día de trabajo. Pasan las horas. Con una mano sostengo mi sombrilla mientras con la otra oteo hacia el horizonte.

Donde se juntan el mar y el cielo, al final de mi vista, una lancha de la Armada de México remolca el lastimado casco de un velero.

Mientras lucha contra un fuerte temporal inesperado, la pequeña embarcación se desarbola. El mástil cae sobre la cubierta. Todo está destrozado. Queda a la deriva. Ya está camino de regreso ese casco herido.

A él no lo veo.

Un guardiamarina se me acerca. “¿Ana?” me pregunta. “Sí”, respondo. Me da la noticia. “Él está bien”, me asegura.

Corro a la casa. Enciendo su computadora. Pongo su música; suave como a él le agrada.

Volteo y veo en la mesa la botella de ron que le gusta. La cama huele a retama y del alfeizar sube el aroma del huele de noche.

Ya no estoy sola con un gato.

Cuento en tiempo presente.

Qué porqué en tiempo presente: porque así es esto de las letras. Qué porqué es mujer la protagónica: pues porque hoy habría que darle la oportunidad a las damas en los cuentos marinos”.

Gracias Anita. Gracias Octavio por esta historia tan hermosa.

Gracias a los dos por ser nuestros amigos. Bety y yo CRG.

craveloygalindo@gmail.com

 


Y LUEGO DE CALAVERAS, ALGO DE ALEGRIA
04 de noviembre de 2019

Carlos Ravelo Galindo, afirma:


         El Día de Muertos es una celebración mexicana de origen prehispánico.


         En 2003 la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) declaró esta festividad como Patrimonio Cultural e Inmaterial de la Humanidad (UNESCO.


            Y aquí, la respetamos. Y la celebramos con inusitada alegría.


          Ante ello, preguntamos, a todos:


         Qué harías si supieras que solo te quedan cuatro semanas de vida antes de tu muerte.


         Un hombre habló en voz alta y dijo:


          "Iría a la casa de mi suegra por las 4 semanas".


         Perplejos por esta respuesta, preguntaron


         "Por qué la casa de tu suegra"


         Sonrió sarcásticamente y dijo:


          "¡Porque serían las 4 semanas más largas de mi vida!"


         Y nosotros recordamos que los seres humanos aprendemos de distintas formas y por medio de canales sensoriales diferentes.


          No podemos generalizar y creer que todas las personas somos iguales y comprendemos las cosas de la misma forma.


         Hay personas por ejemplo que pueden recordar perfectamente una conversación, y muchas otras que recuerdan vívidamente una imagen que contemplaron.


         Es importante conocer qué tipo de aprendizaje es el que predomina en nosotros y de esta forma buscar opciones para optimizar nuestra técnica.


            Por ejemplo


         Un hombre mayor entró en una joyería un viernes por la noche con una hermosa joven a su lado. Le dijo al joyero que quería un anillo especial para su novia.


         El joyero echó un vistazo y encontró un anillo de $ 5,000. El  hombre dijo: "No, me gustaría ver algo mucho más especial".


         El joyero fue a su inventario especial en la caja fuerte y trajo otro anillo.


         "Este es de $ 40,000".


          Los ojos de la joven brillaron y todo su cuerpo tembló de emoción.


         "¡Me lo llevo!" Declaro el viejo.


         El joyero preguntó cómo se haría el pago, y el nonagenario, presto,  dijo:


          "Con  cheque, pero sé que debe asegurarse de que sea bueno, así que lo escribiré ahora, y puede llamar al banco el lunes para verificar fondos.


          Recogeré el anillo el lunes por la tarde".


         El lunes por la mañana, el joyero llamó al calvo y le dijo: "Señor, ¡NO hay dinero en esa cuenta!"


         "Lo sé, lo sé, pero déjame que te cuente el fin de semana que acabo de pasar".


         Jessica Quiñonez nos recomienda sobre enseñanza:


         Aprendizaje Visual


         Es más fácil aprender con representaciones gráficas como mapas y lenguaje corporal.


         Si quieres mejorar tu técnica de aprendizaje usa colores brillantes para resaltar los puntos importantes en un texto y emplea gráficos y dibujos en las explicaciones.


         Aprendizaje Auditivo


         Si eres de las personas que aprende mejor al escuchar y dar tu opinión acerca de los temas. Para mejorar te sugerimos hacer preguntas de los temas y explicar tus pensamientos a los demás, de esta forma recordaras más fácilmente puntos claves.


         Aprendizaje Lector


         Si tu manera de aprender es básicamente la lectura y anotaciones, puedes escribir las ideas claves de los textos y a continuación escribir una breve descripción de estos.


          Aprendizaje Cenestésico


         Si Tu forma de aprender es poner  a prueba cosas, y eres de las personas a los que no solamente les basta la teoría necesitan también la práctica.


         Para obtener mejores resultados trata de poner en práctica eso que acabas de aprender, el poder comprobar lo que está en la teoría te ayudará a recordarlo más fácilmente.


          Aprendizaje Multimodal


         Ocurre cuando empleas todas las formas descritas con anterioridad de forma integrada sin una preferencia en especial.


         Para mejorar tu aprendizaje, trata de identificar qué tipo de aprendizaje va mejor para cada uno de los temas y aplícalo en esos temas particulares.


         Bien sencillo dirían los maestros a quienes respetamos.

 

Nuestras calles
01 de noviembre de 2019

Carlos Ravelo Galindo, afirma:

Tiene toda la razón el embajador emérito, don Leandro Arellano R, al puntualizar y tratar con su historia, nuestras calles de México, en la revista de la Asociación de Diplomáticos Escritores "ADE", que edita el también diplomático Antonio Pérez Manzano.

Advierte:

Lo cierto es que la CDMX padece desde hace varios años una regresión, de un afeamiento progresivo y lamentable.

La calamidad de los puestos callejeros, del llamado comercio ambulante –principalmente- ha destrozado no sólo la virtual hermosura de calles, plazas y otros espacios públicos, sino que también ha descompuesto el entorno ecológico, lastima la salud pública y pulveriza todo afán civilizatorio.

Pero volvamos a las calles y sus nombres.

Si el amor empieza por los sentidos, el del oído es concluyente. Por allí entra la música del mundo, dice.

¿Cuántos seres y cosas calan en nuestros afectos sólo con nombrarlos? Cuanta ocasión es necesario, proclamamos la importancia que posee el nombre de, para y en, todo.

Al mundo y sus cosas –objetos, imágenes, ideas- los captamos por sus nombres.

Y si algo suena mal, lo juzgamos malo.

De las cosas, al conocer su nombre, podemos elevarnos al conocimiento del espíritu, escribió Azorín.

La sonoridad, a su vez, la eufonía de las palabras, de un sonido grato al oído, rapta nuestro ser por entero, nos envuelve con suavidad, casi insensiblemente.

La atracción de las palabras radica en su propia melodía. La magia de los sonidos aligera todo propósito. Cuando los oídos la rechazan, es el espíritu quien se pronuncia.

Tan importante como la obra de los urbanistas y arquitectos que concibieron y dieron forma a los asentamientos de las primeras agrupaciones humanas -de manera ordenada, orientada y, en lo posible, armoniosa-, lo representa otro paso memorable en el proceso civilizador de la humanidad: la imposición de nombres o señas de identidad a las vías urbanas, a las calles y avenidas.

¿Cómo fue el ordenamiento urbano del antiguo Egipto y cómo el de Babilonia? ¿Cómo el de Atenas, escuela de la Hélade? Los romanos, lo sabemos, construyeron instituciones, palacios, monumentos y carreteras que aún sobreviven.

Y no por nada los antiguos mexicanos en Teotihuacán orientaron la Calzada de los muertos entre las Pirámides del Sol y de la Luna.

En 1900 y de manera póstuma se dio a la imprenta el manuscrito de La ciudad de México, del doctor José María Marroquí. La obra consta de tres volúmenes y trata del origen de los nombres de las calles, plazas, establecimientos y otros monumentos de la capital del país.

Un capítulo de esa obra, referido a la calle que es seguramente la más famosa e imponente del país, el Paseo de la Reforma, fue incluido por Ernesto de la Torre Villar en Lecturas históricas mexicanas (UNAM, 1994, Vol. II).

El texto revela que esa vía la dispuso Maximiliano de Habsburgo y originalmente se llamó Calzada del Emperador. El presidente Lerdo de Tejada se ocupó luego de engrandecerla y los gobiernos estatales la dotaron de las estatuas y bustos expuestos a lo largo de la hermosa avenida de aire vienés.

No vendría nada mal la reedición del trabajo de este médico de profesión.

Suma autoridad en la historia y nombres de las calles de México fue otro estudioso ejemplar, de origen guanajuatense. “Dicen que Luis González Obregón levantaría del suelo poco más de metro y medio, y que era delgaducho, de hombros encorvados, largos y espesos bigotes, y extraordinariamente miope”.

Así describe José Luis Martínez a González Obregón en el prólogo al erudito libro de éste: Las calles de México (Alianza Editorial, México, 1998).

Miembro de la Academia Mexicana de la Lengua, director de la Academia Mexicana de Historia y cofundador del Liceo Mexicano Científico y Literario, su auténtica vida de trabajo transcurrió en el encierro en archivos y bibliotecas.

La parte magna de su obra escrita la dedicó a la historia y leyendas de las calles de México, muy consciente de la importancia de sus nombres.

“La historia de la ciudad de México, como la historia de todas las ciudades, tiene mucha relación con los nombres de sus calles, históricos unos y legendarios otros”, anotó.

En las ciudades unas cosas son de contento, y otras de pesadumbre y enojo, escribió Fray Luis de León.

Además de constituir la vía urbana más reconocida en el país, el Paseo de la Reforma es la más limpia y vigilada de la ciudad, la más bella y expuesta.

La opulenta avenida acoge en la actualidad las marchas y manifestaciones de alegría, de repudio, de furia o indignación de los habitantes de la ciudad, lo mismo que la de los grupos inconformes que provienen del interior de la República para celebrar o protestar por los resultados del fútbol o de las elecciones. Asimismo, desfiles de los alebrijes o de los Santos Reyes.

Otras manifestaciones por la falla o manipulación de plazas de maestros en el sureste, contra la violencia que azota al país, por incumplimiento de compromisos gubernamentales con tal o cual gremio o comunidad, etcétera.

Desde luego, hay calles y avenidas bellas y relucientes –no quedan demasiadas- a lo largo de la ciudad.

La Avenida Álvaro Obregón, en la Colonia Roma, es un ejemplo grato, pues no sólo está dotada de magnificencia urbana, sino que conserva la sencillez que demanda la auténtica belleza. El camellón que la parte por el medio es insustituible como verde andador del vecindario y de los -cada día más- visitantes y forasteros que la transitan.

Pragmáticos, los estadounidenses han preferido en varias partes numerar antes que bautizar sus vías urbanas.

Durante nuestra etapa diplomática en Nueva York habitamos un departamentito ubicado en la esquina de las avenidas 29 y 3ª y la Misión de México ante Naciones Unidas se halla en la 44 y 1ª. Varias ciudades los han imitado.

Mérida, nuestra yucateca Mérida también le dio por numerar algunas zonas.

Entre quienes embellecen sus calles al nombrarlas se hallan los chinos.

La primera vez que visitamos Pekín, en 1980, paramos en un inmenso hotel ubicado en la “Avenida de la paz celestial”. Ha transcurrido mucho tiempo desde entonces...

Hace algunas décadas, cuando arribamos a la CDMX, existía en el corazón de la urbe –acaso para efectos vitales de la ciudad, la más importante-, la Avenida San Juan de Letrán, que luego se convertía en la Avenida del Niño Perdido.

Hermosísimos nombres los dos, cargados de historia y de carácter.

Ese conducto vial lleva hoy el atroz nombre de “Eje Central Lázaro Cárdenas”. Igual, la Avenida San Jerónimo –sonoro nombre- en el sur de la ciudad, se convirtió en el poco grato “Eje 10 Sur”.

Mientras redactaba esta nota recordé que Margo Glantz lamenta el cambio de los nombres de las calles de sus deleitables Genealogías. Como el de “Capuchinas”, “por el largo y obsoleto nombre de Venustiano Carranza” por ejemplo; o “La Piedad, llamada ahora Cuauhtémoc”; y ruega porque “La Merced conserve siempre sus Jesuses y Marías, sus Correos Mayores con Ehden y todo, sus Soledades y Reginas”.

De manera que colonias, barrios o repartos con calles de nombres sonoros nos ganan para sí, ya con nombrarlos. Si el amor empieza por los sentidos, el del oído es concluyente. Por allí entra la música del mundo.

craveloygalindo@gmail.com